jueves, 2 de febrero de 2017

Historia de Santacara


Historia: El rey Pedro I concedió en 1102 a Santacara el fuero de frontera de Caparroso. En 1191, el rey Sancho VI el Sabio dio a la villa un fuero de unificación de pechas en virtud del cual cada casa debía pagar 4 sueldos. En 1210 el rey Sancho VII el Fuerte otorgó un nuevo fuero a Santacara por el que actualizaba la pecha globalizándola para toda la comunidad en 1.400 sueldos. El rey Teobaldo concedió en 1254 a los infanzones de Santacara el disfrute de las hierbas y leña en algunos parajes del rey en la villa y en 1268 sentencio que no pagara herbadgo en el término de Plan Maior.

En el 1447 el Príncipe de Viana concedió el señorío de Santacara a Juan de Beaumont. Sus vecinos se quejaron por los abusos del alcalde y de la princesa Magdalena, tutora del rey Francisco Febo, los restituyo por ello (1479). El monarca Juan EH sentencio que le nombramiento de alcalde pertenecía al rey, a raíz de un pleito entre el pueblo y su señor Gracián de Beaumont (1494). El conde de Lerín se apodero del castillo de Santacara con auxilio de los castellanos (1499). En 1366 contaba con 23 fuegos, 4 hidalgos, que aumentaron a 92 en 1553 para quedar reducidos a 86 en 1646. De 265 habitantes en 1786 paso a tener 416 en 1824 y 446 en 1857. Su iglesia parroquial esta dedicada a la Asunción de Maria. JEH.

Castillo: Sobre un cerro inmediato a la localidad, se ven todavía los restos de la torre mayor del desaparecido castillo que la defendió en la época medieval. En 1210 los vecinos de Santacara fueron eximidos por el rey de trabajar en obras reales, excepto en el amurallamiento de la villa y su castillo. Hacia 1280 estaba a cargo de la fortaleza el señor de Luxa; mas tarde, en 1290, Jimeno Martínez de Uriz, con 10 libras y 50 cahíces de retenencia anual.
En los primeros años del siglo XIV consta como alcaide Pedro de Sotes, que percibía 6 libras y 30 cahíces. Hacia 1330 ocupaba el puesto Juan Fierabrás, sargento de armas, con la misma asignación. Carlos II confió la retenencia en 1351 a Pedro González de Lizasoain, en 1363 a Gil de Desojo, y en 1366 a Pere Aibar de Solchaga, por muerte de su antecesor. En 1375, por fallecimiento de este ultimo, paso el alcaldío a su hijo Pero Gil de Solchaga; dos anos después, mando el rey que se le asignasen los gajes sobre la pecha de la villa. Carlos III le confirmo en el puesto en 1387.

En 1391, concedió el rey la guarda del castillo, a una con las pechas de Santacara y Pitillas, a su chambelán Beltran de Lacarra, compensando a Pero Gil con una renta en trigo. Al ano siguiente le dio 50 florines para reparar el algibe. El castillo quedo en 1404, en prenda en favor del rey de Aragón, como garantía de la dote de la infanta dona Blanca. Con tal motivo tuvo que prestar homenaje a don Martín el Humano el alcaide Martín Martines de Solchaga,
La reina dona Blanca mando al recibidor en 1430 restituir de la pecha 63 libras a los de este pueblo por los gastos que hicieron en la reparación del castillo. Por entonces era alcaide del mismo mosén Gracián de Agramont, que percibía las rentas sin descuento, por merced real. En 1438 se nombro en su lugar a Sancho de San Lux, escudero de honor, al cual sustituyo hacia 1445 Juan Martines de Artieda, aunque por poco tiempo, porque en 1446 recayó el alcaidío en Diego de Yárnoz.

En 1447 el Príncipe de Viana hizo donación del señorío de Santacara y su castillo a favor de don Juan de Beaumont. Diez anos después aparece como alcaide Yénego o Iñigo de Berberana. En tiempo de don Juan de Labrit, al reavivarse las discordias civiles, promovidas por el conde de Lerín, llegaron sus ecos hasta Santacara. En 1494 los vecinos de la villa, agramonteses en su mayor parte, fortificados en la torre de la iglesia, causaron daños considerables a la guarnición beaumontesa del castillo. El propio conde se vio precisado a acudir en socorro de su gente, ayudado por huestes castellanas, Eran numerosas las quejas de los habitantes contra Gracián de Beaumont, titular del señorío. Tras la conquista de Navarra por Fernando el Católico se mando derribar el castillo, indemnizando a Gracián de Beaumont, a la sazón justicia de Pamplona, con 1.000 libras. Sin embargo, todavía en 1536 seguía cobrando derechos de castillaje la viuda de Menaut de Beaumont a los pastores y almadieros

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